ÓRGANO DE CUMPLIMIENTO VERSUS COMPLIANCE OFFICER


Vamos a intentar identificar al compliance officer como profesional con capacidades singulares y con una acreditada formación, diferenciado del órgano de cumplimiento de cualquier organización.
Muchas de las veces cuando pensamos en quien puede ser compliance officer, nos deslizamos a confundirlo con los requisitos que tiene que reunir el órgano de cumplimiento. Son dos figuras que tienen su parte diferencial, aunque en muchas organizaciones sean lo mismo.
Sin intentar entrar en muchas profundidades, siguiendo el Código Penal, este requiere que “la supervisión del funcionamiento y del cumplimiento del modelo implantado (en la organización) ha sido confiado a un órgano de la persona jurídica con poderes autónomos de iniciativa y control o que tenga encomendado legalmente la función de supervisar la eficacia de los controles internos”. Por tanto, el órgano de cumplimiento se tiene que caracterizar por ser un órgano interno, autónomo, con capacidad de iniciativa, recursos suficientes para su desempeño y con responsabilidad de supervisar el funcionamiento y observancia del sistema.
¿Qué personas pueden formar parte del órgano de cumplimiento? Esto va a estar en función de las características de la organización, de sus líneas estratégicas y de su tipología de riesgos. Sabido lo anterior, entendemos que cualquier profesional puede formar parte del órgano de cumplimiento. Un equipo multidisciplinar y con conocimiento de la organización sería una buena semilla para el éxito. Esto, puede abrir diferentes líneas de debate sobre la idoneidad de las personas, pero no define las características del compliance officer.
Nuestra experiencia nos dice que un compliance officer tiene que ser un profesional que, entre otras capacidades, tiene experiencia en la estrategia y gestión de organizaciones, que entiende como se generan sus procesos y procedimientos, que utiliza herramientas de gestión de riesgos, que tiene una sólida preparación jurídica y una formación especifica en compliance. Su desempeño lo puede desarrollar como profesional externo, o como interno y formando parte del órgano de cumplimiento.
Un comentario en cuanto a la formación específica en compliance. En estos tiempos asistimos a un intento por parte de diferentes “lobbies”, identificados como asociaciones profesionales, de ejercer un tipo de exclusividad a la hora de otorgar el “marchamo” de quien es compliance officer y quién no. Todos ellos organizan cursos, jornadas, etc. con un intento de supuesto liderazgo a la hora de conceder títulos. Tenemos servido el teatro y una cierta anarquía de la que se aprovechan unos pocos.
Frente a lo anterior, estamos siguiendo con mucha atención recomendaciones de personas autorizadas que nos indica que sería deseable que se aprobara un Real Decreto Ley en el que se fijara las condiciones para obtener una titulación de compliance officer. Esto daría seguridad a las empresas a la hora de contratar profesionales para implantar y gestionar sistemas de cumplimiento. Ponen como ejemplo la habilitación que se hizo en 2013 con los mediadores profesionales.
La formación en compliance es fundamental para ser un compliance officer, pero la experiencia en otras capacidades es lo que le diferencia en su desempeño y le generan ventajas a las organizaciones.
Como conclusión, el compliance officer no es lo mismo que el órgano de cumplimiento de una organización. El compliance officer es un profesional con determinadas capacidades y características. Sería deseable que los órganos de cumplimiento estén formados por compliance officers profesionales.

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